ANDRES ZUNO: LOS HIJOS TAMBIÉN LLORAN UNA OBRA AUTOBIOGRÁFICA ANDRES ZUNO: LOS HIJOS TAMBIÉN LLORAN UNA OBRA AUTOBIOGRÁFICA
“Los hijos también lloran” llega a Puebla este viernes 25 de mayo al Teatro del CCU, a las 19:00 y 21:30 horas. -Andrés Zuno,... ANDRES ZUNO: LOS HIJOS TAMBIÉN LLORAN UNA OBRA AUTOBIOGRÁFICA

“Los hijos también lloran” llega a Puebla este viernes 25 de mayo al Teatro del CCU, a las 19:00 y 21:30 horas.

-Andrés Zuno, Ludwika Paleta, Pablo Perroni, Hamlet Ramírez y Montserrat Marañón protagonizan esta historia escrita por el propio Zuno.

Por Mino D’Blanc

De su historia de vida a la Literatura con agregados de ficción. De la Literatura a la Dramaturgia; no la Dramaturgia de una obra teatral con los elementos convencionales (presentación, desarrollo, conflicto, clímax y resolución), sino con la Dramaturgia Cine-Teatral documentalista (Flashbacks, datos precisos, ficción, etc.), en género Tragicomedia.

El nombre: “Los hijos también lloran”. Se puede tomar como referente a la exitosa telenovela “Los ricos también lloran”, protagonizada por Verónica Castro, Rogelio Guerra, Augusto Benedico, Edith González, dirigida por Rafael Banquells y producida por Valentín Pimstein, para Televisa, transmitida del lunes 16 de octubre de 1979 al viernes 29 de febrero de 1980 (fue año bisiesto). Ese melodrama fue un referente muy exitoso en la televisión mexicana y fue vendida a 120 países y doblada a 25 idiomas. El nombre también tiene que ver con “los hijos” que escuchaban el primer disco de “Timbiriche”, los hijos que perdieron a sus padres y a su familia en la explosión de San Juanico, los hijos que quedaron en la orfandad por el terrible terremoto de 1985, los que seguían partido a partido el Mundial de Fútbol de México 1986, los hijos con una excelente escala de valores, los que jugaban en el patio de vecindad o los que tenían los juguetes de moda, los que lloraban por haber perdido a su padre… He en esta última frase donde comienza “Los hijos también lloran”; ese recuerdo lacerante que es conllevado al arte de las letras y al arte de la escena por Andrés Zuno, discípulo de Mauricio García Lozano, Víctor Weinstock, Martín Acosta y Lorena Maza, la mujer que dirige el montaje.

“Los hijos también lloran” se presenta, después de una exitosísima temporada en el Teatro Milán en la capital de la república, este viernes 25 de mayo en funciones de 19:00 y 21:30 horas en el Teatro del Complejo Cultural Universitario de la BUAP. Cuenta con las actuaciones de Ludwika Paleta, Andrés Zuno, Pablo Perroni, Hamlet Ramírez y Montserrat Marañón. La dirección es de Lorena Maza y Álvaro Cerviño y la producción es del propio Zuno y de Ludwika Paleta.

El que esto escribe le preguntó a Andrés Zuno si no le dio miedo primero enfrentarse con su pasado, después enfrentarse con su historia escrita, para posteriormente ser analizado, criticado o valorado por la crítica especializada o por el mismo público que leyera el libro o que viera la puesta en escena. No, es la respuesta más justa; sí es una respuesta para muchos obvia, para otros analizable, pero jamás debiera ser criticable.

Un hombre decide recorrer su pasado para enfrentar el porqué de la muerte de su padre acaecida en el fatídico año 1985, cuando descubre que la versión que conoce de la misma, no es la única que hay. En esos flashbacks que realiza, en los que se reencuentra con sus anécdotas de niño, las telenovelas que estaban en boga en los 80, las canciones que escuchaba, que le gustaban, discierne que lo más importante no es entender la muerte, sino comprender la vida. El cuestionamiento expuesto son esas preguntas que todos nos hacemos a la hora en que nos enfrentamos por primera vez a la partida de un ser querido, esas dudas que siempre quedan lacerando las cicatrices que jamás desaparecen: ¿por qué muere la gente? ¿Cómo mueren? Él entra en un diálogo intenso, reconstructivo y hasta doliente, con su madre; habla con ella los temas que no hubiera tratado de niño. Habla sobre el amor que se tuvieron sus padres, para también comprender desde ese aspecto la emblemática época cultural de esa

década, misma que marcó a una generación entera. Esa época en la que los niños se divertían con juguetes, caricaturas, escuchando su música preferida y soñando en ser una estrella de la televisión.

Es una historia atemporal: los 80s fueron una década trascendental en todos los sentidos, al igual que esta década. Hubo una explosión en San Juanico y en esta hubo una en San Martín Texmelucan. Hubo un terremoto devastador en México el 19 de septiembre y en esta, 32 años después, mismo día, mismo mes, otro terremoto terrible. Hubo un Mundial al año después del terremoto y en esta hay un Mundial igual, aunque la diferencia que este no será en México. Hubo hijos huérfanos de padre, que encontraron la figura paternal en su madre; en esta década esos niños ya son padres, ya algunos murieron dejando hijos, algunos no han superado el dolor de la muerte de su padre, en fin, la vida continúa porque el tiempo jamás se detiene, aunque las situaciones sean “reciclables”.

¿Por qué ver “Los hijos también lloran”? Porque es necesario que la gente vea Teatro, porque es necesario que la gente encuentre en una puesta en escena una forma de reírse también del dolor por el que han pasado y que encuentran reflejado en la historia que resulta muy divertida (Tragicomedia), porque el Teatro es el reflejo fiel del ser humano, del tiempo, de las circunstancias, de las alegrías. “La felicidad más plena llega cuando se supera la más dura